|

Photo: Gregory Colbert Gracias a creer que es posible, navegamos hacia un profundo y esperanzador cambio de civilización.
El estado de atención sostenida nos permite sentir la proximidad. En nuestros corazones palpitan exigentes los anhelos de vivir en paz. Habitantes de todas las latitudes estamos tomando conciencia de la profunda injusticia que nuestra forma de vivir está infringiendo a todas las formas de vida. Por fin mayoritariamente tenemos acceso a la información que nos había sido velada. La disponibilidad de esta información nos hace responsables de todo lo que ocurre. Partiendo de una experiencia de aislamiento, estamos empezando a experimentar el beneficio del compartir. De la experiencia individual a la comprensión que todos somos los demás. Sin embargo, para este cambio necesitamos desprendernos de nuestras respuestas pre-acondicionadas en nuestro subconsciente. Nuestro desafío es aceptar que somos un ser espiritual viviendo una experiencia humana, aceptar que cada muerte es un amanecer, aceptar que el verdadero cambio empieza por uno mismo. Cambio que cuesta mientras no confiemos en nuestra capacidad de discernimiento propio; mientras necesitemos que sean los demás quienes nos digan lo que tenemos que afirmar; mientras no hablemos con nuestro ser interno.
Ciudad en el mar. X.M. Foks
|