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Aguas Unidas Traed por favor un poco de agua de vuestras casas, de vuestros pueblos, de vuestras ciudades. 
Hace ya varios años, un gigante qe parecía un chamán de desierto me dijo brillándole los ojos negros, que sus naranjos eran dulces. El estaba restaurando su casa, una masía licitana rodeada de palmeras y de huertas. Ladrillos de barro cocido, cristales de garrafas multicolores, madera de palmera por doquier y un gusto nacido de la poesía sufí y de su búsqueda sincera Se llama Vicente Campos sus naranjos los riega con agua salada, sus naranjas son dulces. Yo creo que es por sus oraciones y su sintonía con la creacción. Su mujer Nuria y su hija recién lleghada son como el agua cristalina, pura bondad. Al tiempo que su hija en la cabeza de Vicente nación una idea, un proyecto, lo llamo Aguas Unidas. En el anterior encuentro de los Amigos del Agua, nos trajo una preciosa vasija de barro como las de curar el agua antaño. Una vasija para que todos los asistentes trajeran de sus remotos lugares una botella, con un poco del agua donde vivían, y así poderlas juntar todas. Este año todos los científicos investigan de una forma u otra la nueva física, la física del campo unificado. Una nueva física que bien podría tener como emblema el caracter universal del Agua para la Vida. HAgamos caso a Vicente, hinremos su buena idea y traigamos un poco de agua de nuestros lugares para ponerla en la vasija de las Aguas Unidas, un poderoso símbolo de intención que tratará de ser un pequeño gesto en un universo atento. Gracias Vicente, gracias de corazón Ojala puedas estar entre nosotros el día 23 y 24
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